Y de repente… llega la emisaria con malas noticias

home-remedies-natural-cure-Body-OdorAndaba yo ayer…  mejor dicho, sorteaba obstáculos en forma de hombre, mujer, niño o niña (a los animales más racionales, todavía no les dejan pasar) por los pasillos de una gran y carera superficie de distribución cuando una señorita plantada al pie de un lineal cual columna de aparcamiento me ofreció un artículo de promoción dedicado a la cosmética masculina. Y está claro que cuando alguien te lleva algo a la mano, como tiene toda la pinta de ser gratis, lo tomas sin pensar. Además, aunque no soy un metrosexual me considero un tipo coqueto y presumido, lo acepto, pero hay ciertos ofrecimientos que te hacen pensar.

Esta emisaria a sueldo del modo de vida imperante me vino a decir algo asi como: tío, como todavía no has entrado en la cuarentena no te has enterado pero la vida te está tratando fatal y lo llevas escrito en el rostro, que es el espejo del alma, y no puedes hacer nada por cambiarlo, así que, por lo menos, al mal tiempo buena cara. Toma, yo te ofrezco un parche para que parezcas otro, aunque no lo seas, aunque vayas a seguir jodido.

Curioso yo con la muestra entregada por la pérfida mensajera de la mercadotécnia me dispongo a inspeccionarla (al producto, no a la señora). La presentación es elegante y está dispuesta en un formato tipo díptico. Mi mirada se detiene en la letras gordas y leo “alta recarga” (en inglés, claro porque queda más riguroso e impactante), “la piel del hombre y la fatiga”. Me concentro en la argumentación y me cuenta que sí, que vivo con el corazón que se me sale, que me cuesta pegar ojo por las noches y que me inflo a comida precocinada. Menuda novedad. “La solución” (también en letras gordas): un cocktail de oligo vitaminas y ginseng puro, reza la explicación.

En la otra cara del panfleto de diseño aparece unos porcentajes (simpre es bueno darle un toque pseudocientífico al asunto) donde resaltan que “los resultados son visibles” (también en orondos caracteres tipográficos). Lógicamente me intereso por aspectos técnicos sin importancia, desconfiado que es uno: de dónde se sacarán que el mejunje ese sirva para algo. Pues resulta que la parafarmaceutica esta se basa en un test realizado sobre ciento veinte hombres que fueron estudiados, supongo, durante tres semanas, una porción muy significativa teniendo en cuenta que en el mundo seremos casi tres mil millones de varones.

En cuanto a los efectos, el tarjetón dice que el producto borra los signos de fatiga en un 69% (que casualidad, vaya cifra más eroticona, es que es un número que a los tíos nos pone cachondos) y que la piel se torna más resistente en un 87% de los casos. En fin, resultados muy pobres. Dormir ocho horas ininterrumpidas te sigue asegurando borrar las señales del cansancio en un ciento por ciento de los casos y además es gratis; y tener la piel más resistente qué te asegura, ¿qué los mosquitos se van a hacer daño al intentar picarte en la cara?

De todas formas, voy a probarlo. Simple curiosidad. Ya os diré que cambios observo.

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