Jau, yo ser fulano de tal, ¿tú querer enrollarte conmigo?

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A los que están solter@s y sin compromiso, y quieren cambiar de estatus sentimental, cada vez se lo ponen más difícil. Si a los que llevan un tiempo sin jalarse una rosca -a pesar de sus  infructuosos intentos- no les fuera suficiente con cargar con un catálogo de cualidades que les hacen menos atractivos a los ojos y razón del otro sexo (o del suyo propio) y a los caprichos de la diosa fortuna, ahora la clase médica ha añadido un nuevo obstáculo: hay que olvidarse de los besos, y por tanto, de iniciar cualquier tipo de relación con los preceptivos ósculos que marca la norma cultural. Pero pasar del “hola, qué tal estás” a la acción, a muchos y muchas les puede parecer ir demasiado “deprisa”.

¿A qué viene este dramático y extremo planteamiento? La culpa la tiene el virus de la gripe A. Los medios de comunicación están difundiendo una serie de consejos de entre los cuales, el más llamativo es el enunciado en el párrafo anterior. Pero todavía hay más.

Tampoco está recomendado pasar mucho tiempo es lugares concurridos, dicen los expertos. Por lo tanto, es el momento de hacerse cliente de aquellos pubs que siempre nos han llamado la atención porque desde la calle podíamos ver con todo lujo de detalles el fondo del establecimiento. El repaso visual, de apenas cinco segundos, lo finalizábamos preguntándonos con maliciosa intención: ¿es rentable un bar que nunca tiene clientes? De esta forma, este otoño se llevará los garitos que no están de moda, los sitios cutres con aseos encharcados y malolientes, sin ventilación, con camareras con los sobacos sin depilar y desagradables sirviendo garrafón… Creo, definitivamente, que la mejor práctica de ocio nocturno y copeteo de esta temporada puede ser el sempiterno botellón (por favor, los menores de edad que lean esto último, que no le hagan caso, que no sé lo que estoy diciendo). Las recomendaciones sanitarias mandan, tenemos que hacer frente a una pandemia. ¿Y si hace frío en el parque o plaza? Pues nos ponemos la mascarilla para taparnos la boca, que siempre abrigará algo.

Otro elemento que dificultará la acción de  ligar vendrá cuando tengamos que extremar las medidas de higiene manual y facial. Se imaginan que alguna nos besa, o alguno nos da la mano, porque pasa de seguir las advertencias médicas, o sencillamente, todavía no ha interiorizado estos consejos. Resultado: directos al aseo -y por favor, que esté bien limpio no sea que vaya a ser peor el remedio que la enfermedad- para eliminar cualquier vestigio salivoso de nuestra inmaculada faz. El presunto incauto está condenado a sentir vergüenza, mucha vergüenza.

Para evitar situaciones embarazosas, también podríamos eludir un potencial contagio limpiándonos de forma más disimulada, y si me apurais, elegante y coqueta. Simplemente tenemos que salir de casa con un arsenal en el bolsillo, bolso o cartera de muestras de perfume (en lugar del condón, porque con este plan no lo vamos a usar nunca, seamos realistas) de las que podemos conseguir en cualquier establecimiento de cosméticos, hasta ahora gratuitas. O, también, pueden valer las toallitas de celulosa empapadas en alcohol aromatizado que reparten en los restaurantes y que se usan entre la jala del marisco y la carne, justo después del sorbete de limón. Aconsejo que en banquetes, comidas de empresa, cenas de despedida de solteros y solteras, o cada vez que entremos a uno para ir al servicio, hagamos acopio de las mismas. Nos van a hacer falta, este otoño-inverno nos vamos a encontrar con un montón de besucones despistados que no leen los periódicos ni ven la tele.

Desde luego, vaya panorama. Para seguir con el asunto, la presidenta del Colegio de Médicos de Madrid ha sugerido que nos saludemos como los japonenes, y se inclina por el contacto cero con el prójimo. Yo, puestos a tomar soluciones exóticas y asépticas, propongo el estilo del indígena norteamericano del siglo XIX, según los largometrajes realizados por los rostros pálidos e invasores. Al tiempo que levantamos la mano derecha, con la palma bien visible, le decimos a nuestra pretendid@: Jau, yo ser fulan@ del tal ¿tú querer enrollarte conmigo? Veo dolor, mucho dolor.

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8 pensamientos en “Jau, yo ser fulano de tal, ¿tú querer enrollarte conmigo?

  1. Tal y como está el mercado la última moda será dar y recibir, amor y sexo, a través de las nuevas tecnologías. De momento, por esta via, el virus lo único que puede fastiar es el mecanismo informático

    • Si, como Woody Allen parodió en El Dormilón con el cachivache ese al que llamó orgasmatrón que se utilizaba en aquella sociedad futurista, aséptica y controlada como fuente de placer. Esto en los que se refiere al sexo. En cuanto al amor, como expresión de un instinto, utilizar una máquina para proveernos de él y distribuirlo, aunque sea un sucedaneo, está más complicado, por no decir imposible ya que no tendría sentido a través de una máquina… a no ser que ésta fuera humana.

  2. Esto ya es el colmo, pues yo quiero reivindicar el derecho al saludo y poder abrazar y besar a
    quien me de la gana.No quiero sucedamenos.
    Dentro de poco tendremos que ir metidos en escafandras y de hacer el amor nada de nada,
    los niños serán fabricados en un laboratorio y los únicos besos serán a través del ordenador.
    “Un Beso” lo damos, cuando sentimos aprecio por alguien, besamos cuando hay dolor
    tristeza, en estos no va incluida la pasión, sino el cariño, por alguien,
    Un beso puede ser amargo, traicionero, pero de todas maneras, siempre querremos más.
    en este no va incluida la pasión, sino el cariño, por alguien,
    El beso, es el sentimiento más puro que puede haber, despierta emociones, dulces y
    sinceras.
    Hay besos que te acosan, te abordan, te muerden, te rozan, te tocan, te acarician, te miman,
    te provocan, te sofocan…
    Los besos se perfeccionan y avanzan retóricos, embriagadores, sigilosos, turbulentos,
    pícaros…
    Para aferrarnos a ellos, temblorosos, enredados, ahogados, atrevidos, súbitos, insistentes y
    plácidos…
    Para quedarse en el recuerdo subyugados, privilegiados, tentados, apasionados, perennes,
    embelesados y renacidos…
    Y yo no me quiero perder
    Dori

    • Pues todo eso Dori, los expertos dicen que hay que renunciar a todo eso por un ente que no llega ni al grado de bicho vivo.

      Gracias por tu aportación. Abrazos.

  3. hola!: ay! qué será de nosotr@s sin los besos, sin las “manitas”? ¿qué será de ese despertar sexual de l@s jóvenes, que se iniciaba con los inocentes besos y roces en las manos?, ¿cómo sobrevivir al no poder compartir tu copa con ese/a al que te gustaría comerte a besos? Me niego a privar de esa experiencia dando consejos sobre higiene escrupulosa. vamos a cuidarnos día a día, porque al fin y al cabo, esta gripe es como las demás pero con más publicidad (y como soy retorcida, me hago la pregunta de ¿qué intereses económicos habrá detrás?). Vive la vida, sé optimista, alimenta tu cuerpo y tu alma, impregnate de radiaciones y buenas energías que refuercen tu sistema inmunitario, pero no nos volvamos inmunes al dolor; seamos sensatos y precavidos pero SIGAMOS VIVIENDO!!
    Enhorabuena por tu blog. Me gusta y si me lo permites seguiré leyendo y compartiendo ideas.

    • Amiga Mayte no puedo estar más de acuerdo contigo. Besar es uno de los grandes placeres de la vida. Y sí, espero seguir contando con tus aportaciones. Gracias.

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