A dos centímetros y medio de la gloria

ist2_2777114-kiss-lips1De sobra es por todos y todas conocida la peculiar manía que sentimos los hombres por averiguar objetivamente la longitud de nuestra masculinidad. El momento es delicado, al fin y al cabo es algo que sólo pensamos hacer una vez en la vida. Se trata de un pequeño ritual. Sin entrar en detalles superfluos, la cosa podría ser como sigue a continuación: esperamos a quedarnos solos en el lugar elegido para “relajarnos” y así prepararnos (con regla en mano de al menos veinte centímetros de longitud) para el solemne acto de calibración de nuestra hombría. Acto seguido situamos el listón de plástico al lado del nuestro y los miramos de reojo, eso sí, con un poco de miedo al resultado de tan osada comparación. Y ¡zas! ahí lo tenemos, nunca dos dígitos juntos significaron tanto para nosotros ni nos hizo respirar tan tranquilos u orgullosos (el que tenga motivos para ello, claro).

Las mujeres tampoco se van a librar de esta obsesión por medir ciertas partes de sus cuerpos, concretamente las que conciernen a las distancias que separan a los diferentes elementos de su anatomía íntima. Ahora, al clásico 90-60-90, incrustado en el subconciente de los individuos occidentales, las mujeres tendrán que añadir al imaginario social la siguiente expresión: cv<2,4. Kim Wallen, psicólogo norteamericano, ha realizado un estudio con el que ha llegado a la siguiente conclusión: las mujeres que llegan al orgasmo durante la penetración es debido a una curiosa (pero lógica) relación espacial entre su vagina y su clítoris. Según Wallen, para que una mujer alcance el éxtasis durante la cópula, su pequeño cuerpo carnoso y eréctil debe estar situado a menos de dos centímetros y cuatro milímetros de su vulva.

Pero no todo está perdido para aquellas féminas que no cumplan con esta sencilla ecuación. Al fin y al cabo su placer dependerá, además de sus particularidades anatómicas y capacidades imaginativas, de la inteligencia de sus parejas y de ellas mismas. En este sentido, un estudio del King’s College de Londres afirma que existe una relación estrecha entre el grado de inteligencia emocional y la calidad y frecuencia de los orgasmos en las mujeres ya que según este informe éstas serían capaces de desarrollar con su compañía una acción comunicativa eficaz que le permitirá compartir con él, o ella, las singularidades de su cuerpo. Puede que todo esto resulte muy sofisticado pero Wallen piensa todo lo contrario y dice que “esta regla permitirá a las parejas ser un poco más originales en la manera de tener relaciones sexuales”.

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9 pensamientos en “A dos centímetros y medio de la gloria

  1. Tanto tiempo pensando que lo del orgasmo era magia… Y tantos creyéndose magos, y ahora resulta que hasta fórmula matemática tiene. La ciencia ya no respeta nada.

    Muy interesante. No podrías haber escogido mejores ni el título ni la imagen.

    Saludos.

    • Ya ves, la ciencia siempre metiéndose donde no le llaman, siempre buscando un porqué. ¿Era mejor cuando viviamos en la ignorancia?

      • Bueno, en la ignorancia propiamente dicho, no. Pero en estos temas tan… anatómicos deberían, quizás, permitirnos a los estudiantes dudar lo suficiente como para estudiar antes del examen en lugar de darnos ya la chuleta con todas las respuestas, que parece que le quita emoción al asunto.

  2. Amiga Jaute, en estos asuntos siempre ha sido importante la actitud. A algunos y algunas saber esto les importará un pepino, otros y otras lo tomarán en cuenta y obrarán en consecuencia, y los pocos (afortunadamente) se tatuarán una escala en su miembro para comprobar que ese no es su problema. En el mejor de los casos, con datos o sin datos, la emoción estará ahí presente, es algo que se lleva dentro.

  3. ¿Y qué pasa con la que su distancia sea =2’4, se queda fuera por 1 mm o menos de distancia? ¿Desde dónde se realiza la medición: desde el punto central de la pulpa y desde el punto central de orificio de la vagina?, es que nos jugamos algún milímetro si no lo hacemos bien… Jejejjjeeé…
    Fuera de bromas, esta relación entre orgasmo y distancia vagina-clítoris ya la sabíamos muchas mujeres por intuición y lógica. Lo que no sé si lo tendrían tan claro los hombres, ya que descubrirlo puede ser para el varón “una verdad incómoda”: el glorioso orgasmo en una mujer no recae principalmente en su sensacional miembro. Ahí le toca al hombre descubrir junto a la mujer distintas formas para conseguir los gloriosos orgasmos.
    Saludos!

    • Efectivamente María, este sensacional descubrimiento no creo que aporte nada nuevo al mundo de las relaciones sexuales… está bien, le ponemos un número a algo que como dices ya se intuia pero ¿y lo de la imaginación? la creatividad no sabe de fórmulas ni recetas es una cuestión de actitud. Los hombres (y también las mujeres) tendremos que ponerse manos a la obra.

      un abrazo

  4. Recuerdo cuando era “jovencita” las revistas para chicas con su típica pregunta: <> y realmente descubres con el tiempo que es lo mismo, porque el orgasmo vaginal se consigue por la estimulación del clítoris aunque sea de forma no directa como consecuencia de la penetración, que para las mujeres que guardan una distancia menor entre clítoris y vagina es más fácil llegar a él. Para las que no sea el caso, que seguramente sea una mayoría, queda la cuestión que planteamos de creatividad y como tú dices “manos a la obra”, nunca mejor dicho, porque con las manos se puede estimular durante la penetración o sin esta (hay que descubrir si gusta suave, intenso, lento o rápido). También está la boca, que recuerdo un amigo de la postadolescencia que contaba que a su novia le gustaba el cunilingüis, y que era la única forma de que llegase al orgasmo. Otra posibilidad es encontrar una postura que favorezca un mayor contacto. También están los anillos que lanzó la marca Durex, que permiten una vez introducidos en el pene del hombre estimular la zona del clítoris de la mujer, y por si el contacto no es suficiente lleva una pila que produce vibraciones para mejorar la estimulación. Pero por ejemplo existe una idea equivocada sobre las “bolas chinas” porque no dan placer o al menos no el suficiente para que haya un orgasmo con su uso en la vagina, ya que no estimulan el clítoris; ahora que para las mujeres que lleguen a la menopausia son estupendas para fortalecer la musculatura pélvica y evitar que se estreche la vagina con los cambios hormonales (aprovecho estas cosas que he ido aprendiendo para compartirlas). Esto empieza a parecerse a un consultorio de sexología…

      • La disyuntiva entre vaginal y clitoriano ha sido otro de los mitos de ese misterio que era (y sigue siendo en buena medida) la sexualidad de la mujer para los hombres pero, efectivamente, estamos hablando de lo mismo. Los que han tenido un mínimo de interés en lo que hacen ya lo sabían.

        En cuanto a lo de los anillos de la multinacional de profilácticos, no deja de ser parte del “atrezzo” de la película pero es positivo en la medida de que hombres y mujeres (en caso de las relacinoes heterosexuales) por lo menos hablan de sexo y prueban cosas nuevas. Pero, vamos, cada uno y una tiene sus gustos particulares y en pareja es un buen momento para ampliarlos.

        Bien María, buena clase de sexología.

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