Los rehenes

No es de recibo que un medio de comunicación, en la radio pública lo estoy escuchando en este momento, se convierta en juez parcial de un conflicto, el que mantienen los controladores aéreos y el Gobierno. También es inadmisible que en prensa, radio y televisión se dé pábulo, antes de conocer el contexto en el que se produce el conflicto y los términos del mismo, a las bravatas del Gobierno y a los desvaríos varios de una población cabreada e iracunda —convertidos en rehenes, según el Director de la empresa que gestiona los aeropuertos—, contagiando emocionalmente al lector, oyente o telespectador.

Tampoco es adecuado, si queremos argumentar con imparcialidad, deslegitimar una causa por la sencilla razón de que el sueldo de los reivindicadores es elevado y su situación laboral privilegiada. Qué sería, entonces, de la actividad política, académica, judicial, médica, etc.

Mucho menos acertado es condenar a los huelguistas por los efectos colaterales que conlleva su protesta. Y eso me lleva a otra reflexión que nos conduce a otro problema, a mi juicio, y que no es otro que la percepción que tiene la población sobre la convivencia o las relaciones sociales: que los grupos humanos vivimos en esferas independientes y que no es justo que nos veamos afectados por los conflictos que se dirimen en otras. Y este hecho es una constante en este país en los últimos meses. Las mismas reacciones hemos vivido por parte de la mayoría de la población cuando los huelguistas y manifestantes ganaban mil euros —como en la pasada huelga general del 29 de septiembre— que cuando éstos multiplican por cien sus salarios al de los anteriores.

Y tampoco debemos perder de vista que quien tiene el poder en mayúsculas es el Estado —por mucho que un controlador gane casi un millón de euros al año, dice el Ministro de Fomento— que para eso tiene, en exclusiva, la potestad de dictar las reglas del juego. Además, por si fuera poco, abusando de sus atribuciones, acaba de declarar el estado de alarma, la primera vez en treinta y dos años de Democracia.

Dicho esto, el setenta por ciento de los controladores aéreos de los aeropuertos del Reino se han saltado las normas a la torera y no han respetado la máxima que rige en un Estado de Derecho y que dice que para hacer respetar tus derechos debes cumplir con tus obligaciones. Esto no va nada bien.

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6 pensamientos en “Los rehenes

  1. EL problema es que no están en huelga (derecho legítimo reconocido). Han dejado de ir a trabajar todos alegando no sé qué enfermedad en un día clave para las comunicaciones aéreas. Eso es obrar de mala fe. La cuerda estaba ya tensa con ellos y ahora con esto se rompió.
    El derecho de huelga (en este caso) se tiene que prever y se dictan unos servicios mínimos. Con esta actitud han dejado “tirados” a miles de personas y por eso la gente se ha cabreado. No por ejercer el derecho sino más bien por no ejercerlo. Yo no juzgo su mal llamado privilegio sino su deplorable respuesta ante un Real Decreto que seguramente les perjudica. Las cosas no se hacen así, o mejor dicho no se deben hacer así.
    Felicidades por el artículo.
    Un saludo

  2. Tal vez si al actual gobierno no hubiese que ponerle contra las cuerdas (aprovechar puentes y otros festivos), tal vez si el diálogo fuera posible, si no anduvieran por ahí haciendo recortes y fastidiando en general a ciudadanos y trabajadores, habría opciones más legales para la reivindicación de derechos.
    Que aquello de “si eso dejáis la huelga para el 29 de septiembre” ya se vio cómo funciona de bien (para los que mandan de verdad) y con éstos tampoco les ha salido tan mal: al fin y al cabo ya no quedan trabajadores españoles solidarios dispuestos a renunciar a la comodidad del transporte público puntual por aquello de no dejar que el gobierno de ZP nos siga pisoteando impunemente. Los controladores, como bien dice la entrada, caen mal porque se les paga bien.
    Saludos

  3. Los controladores son de los pocos trabajadores que, según sus propias declaraciones, nunca han hecho huelga. Y, sin embargo, sin llegar al extremo de estos días, lo que hacen son presiones de este estilo. Caen mal sobre todo, porque sus reivindicaciones se hacen de esta manera y no por el mecanismo que tenemos los demás que, por cierto, llevaría acarreado la pérdida del sueldo mientras dure la huelga (de esta otra manera, no). Ahora parecen vilipendiados, pero un gobierno anterior, les subió un 30% el sueldo (y sin huelga).

  4. Cierto es que los controladores, aún saltándose las reglas del juego, deberían haberse declarado en huelga, que es ni más ni menos lo que hicieron. Mención a parte merecen los voceros (a sueldo de periodicos, radio y televisión) de este país —ya sean considerados progres o conservadores— que están redefiniendo los conceptos. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, lo que hicieron ayer los controladores fue huelga.
    Términos como sabotaje, chantajistas, secuestradores, ha sido usados con ánimo tendencioso, tampoco se podía esperar más de los mass medias.
    No perdamos de vista la sala de máquinas.

    Un saludo a tod@s

  5. Tengo entendido que el motivo de que no hagan huelga, la huelga clásica, quiero decir (es que se ve que hay para todos los gustos; de hecho tuve un jefe que me llamó huelguista el día que le recordé que me debía tardes de viernes libres que habían sido acordadas por él mismo), es que sus servicios mínimos son de 120%, lo cual resultaría contraproducente (yo tampoco secundaría esa huelga).
    La verdad es que no me creo nada de lo que se está comunicando oficialmente; el sentido común me dice que personas con condiciones laborales tan envidiables, con salarios tan altos, con tan poquito que hacer durante sus jornadas y ejerciendo tanto poder sobre sus superiores estarían:
    a) trabajando sus turnos breves, disfrutando sus muchos días de asueto, y cobrando sus sueldos, sin hacer mucho ruido, para evitar lo que está pasando ahora precisamente.
    b) retirados ya, sin trabajar nada de nada, disfrutando los pingües ahorros (los sueldos de los que se está hablando tanto estos días sin duda lo permitirían)
    Saludos,

  6. No han hecho huelga, desde el punto de vista laboral/jurídico, porque no la ha convocado una organización a la que la ley le faculte para. Es más, para no asumir ningún tipo de responsabilidad, su sindicato corporativo perdió el culo para gritar el viento, que habían sido decisiones personales, sin dictamen previo de nadie.
    No sé lo que cobran, pero si que:
    1.- La titulación mínimo exigida para esta profesión es el Bachillerato.
    2.- Ser español o nacional de un país comunitario.
    3.- Lo único en lo que necesitan tener un buen nivel es en el inglés (C1)
    El único motivo de su disparatado sueldo (sea 50.000€ o 300.000€, no es proporcional al nivel de conocimientos exigido) es la escasez de miembros. Por lo mismo que yo cobraría más si fuera de los pocos que sabe hacer algo, y ese algo fuera importante. Seguro que, como ha pasado con fontareos & cia con el boom de la construcción que cualquiera cobraba mínimo 3000€, si mañana faltaran barrenderos, y para ser barrendero hubiera que pasar una oposición y no sacaran plazas, los que quedaran se iban a forrar. Pues lo mismo ha pasado con estos señores/as

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