La vida es una noria

Vivimos en el mundo de las terapias. O mejor dicho, la vida es una terapia en sí misma. La existencia es imperfecta aunque hay una receta para remediar el mal. Cualquiera de nosotros puede llegar a ser lo que nuestras capacidades innatas nos tienen guardado —seres felices que comen perdices— y que las vicisitudes de la vida se han encargado de cercenar.

El sistema mundial también funciona de la misma forma, mejor dicho la ideología —la terapia racional-financiera— que lo mueve. Ante una situación de crisis como la actual existe un remedio para volver al buen camino y tener la posibilidad de sacar partido a las ventajas con las que han sido bendecidas cada Estado. En este país existe una ruta para devolvernos a los años de esplendor aunque no tenemos muy claro si ese brillo se refiere al Estado del Bienestar, al de la Edad de Oro imperial, al de la República o al de la dictadura franquista.

La primera opción la podemos desechar, de hecho, estamos desmantelando las minúsculas infraestructuras socialdemócratas que nos quedan. De todas formas, parece de tontos destrozar algo para volver a construirlo aunque algunos podrían sacar beneficio de la majadería. En cuanto a reverdecer los viejos laureles del Imperio en el que el Sol no se ponía, es inviable dada la posición y evolución del país en el entramado-mundo ya que China, EEUU o la Al€mania —con la ayuda moral de los franceses—, entre otros muchos, nos llevan delantera.

Sólo queda la vuelta atrás: alta conflictividad social, empobrecimiento de las clases obreras, reducción de la estratégica clase media, la libertad de expresión (veremos cómo termina lo de la prensa cavernícola que tenemos y lo de la neutralidad de la red de redes). Parece un hecho el ingreso en la lista de los países dependientes, periféricos o subdesarrollados, al estilo de los países del Este de Europa o las naciones sudamericanas, los que se perdieron en la década de los 80 en medio de una deuda asfixiante con los bancos del primer mundo a cambio de enriquecer a las elites autóctonas mientras las multinacionales campaban a sus anchas explotando a unas clases trabajadoras desprotegidas ante la corrupción reinante.

Precisamente, el Director de la CEPAL, ha explicado en una entrevista reciente que algunos países de América del Sur y Centroamericanos —Argentina, Uruguay, Chile, Costa Rica y posiblemente Brasil— estén en pocos años en disposición de apuntalar un incipiente Estado del Bienestar con la creación de una renta básica universal. Los países de la década perdida van a tardar más de treinta años en mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. ¿Cuánto le queda a España para volver a hacerlo? Mejor aún, ¿dentro de treinta años existirá España tal y como la conocemos? La vida es una noria.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s