De terapia en #acampadaalicante

Todavía es un poco pronto para aventurarnos sobre el futuro y consecuencias del movimiento 15M. Si una de las características de éste es su espontaneidad y heterogeneidad, según rezan las crónicas de los diarios cuando se refieren a #acampadasol, debemos decir lo mismo del resto de concentraciones existentes en el  país. También es una incógnita la relación que vinculará a unas acampadas con otras, si es que hay un futuro para este movimiento. De momento, la organización es doméstica aunque está constatada la existencia de relaciones de cooperación entre ellos, como por ejemplo, las recomendaciones de un grupo de abogados de Sevilla, sobre qué hacer en caso de que la policía desalojase cualquiera de las concentraciones desperdigadas por la geografía estatal.

Hace una horas he estado en #acampadaalicante, en la Plaza de la Muntanyeta, con las dos mil personas, apróximadamente, que hemos coincidido. Buen ambiente, condiciones climatológicas envidiables sin ningún tipo de incidente que hubiese que lamentar. Personas de todas las edades agrupadas en amistades, familias, compañeros o, simplemente, simpatizantes y curiosos con la causa. Unos escuchaban lo que allí se contaba, otros decían lo que querían ante un impotente megáfono, otros conversaban entre sí de sus cosas, unos pocos hacían fotos de lo que estaba ocurriendo e, incluso, algún cineasta aficionado tomaba buena cuenta del asunto con su videocámara. Cinco minutos antes del inicio de la jornada de refexión, los que portaban el megáfono anunciaron el final de las intervenciones y comenzaron a desmontar la carteleria que habían colgado.

¿Cuál es la noble causa? Expresar el descontento generalizado que, como pudimos comprobar los presentes, invade a personas de cualquier condición y edad. Anoche pudimos escuchar —a duras penas— a través de ese minúsculo micrófono pero de lo más variado, a saber y entre otras: una crítica contra los bancos y los políticos en clave de humor; una mujer que denunció la muerte de su hijo en un psiquiátrico en extrañas circunstancias; un chaval que lamentaba la pasividad de sus compañeros de instituto permitiendo la degradación de las instalaciones de su centro educativo; un joven apoyando las revoluciones castristas y bolivarianas, que en algunos sectores de la concentración no cayó bien; en definitiva, historias y más historias. En algunos momentos, la concentración ha parecido una reunión terapéutica y es que el sistema, usando un término médico, está enfermo. ¿Seremos capaces de curarlo?

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2 pensamientos en “De terapia en #acampadaalicante

  1. Estimado señor 20 líneas:
    Yo también anduve por una de esas, no sé si por estar en el paro, si porque se me revuelven las tripas cada vez que sale Camps y soy consciente de que estoy viendo un delincuente en la tele o si por saber que no tendré una pensión digna, que mis hijos serán unos analfabetos o porque ya no encuentro nadie carismático entre la clase política que me diga que me ama de forma que yo lo crea, aunque me mienta.
    Sin embargo me siento decepcionada: en la acampada en la que yo participé también se cedieron el micro unos a otros y oí mucha lamentación personal que, me pareció, poco tenía que ver con un deseo de democracia real ya; mucha arremetida contra instituciones y, en especial, contra la policía. Y pensé que esto es también lo que anda mal en España, esta costumbre nuestra de pensar que lo que nos pasa a nosotros es peor, más injusto, que lo que ocurre a los demás.
    Y sí me emocionó un muchacho al hacerme caer en la cuenta de que gente durmiendo a la intemperie, sin casa, sin trabajo, sin dinero, llenos de miseria, hace ya mucho que vaga por las calles de todas nuestras ciudades y nosotros nada; nada hasta que gente de bien comenzó a perder.
    Pese a todo, seguiré apoyando el movimiento porque tampoco es mi ideal de justicia que acabemos todos en igualdad de condiciones y que sean éstas el convertirse en un sintecho, pero sinceramente espero que cuando encuentre trabajo el mes que viene, o el otro, siga importándome el vecino.

    Saludos,
    Mrs. Louve

  2. Un buen resumen, sí. Poco a poco, más allá de la queja, parece que se va concentrando en la reforma de la Ley Electoral. En todo caso… me remito a mi siguiente respuesta:

    Mrs. Louve: Estamos empezando a organizarnos por barrios, porque precisamente la acción local y directa es fundamental y es lo menos complicado. Si te interesa, pásate y dinos tu mail / Facebook y de qué barrio eres 🙂

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