Por qué lo llaman ‘crisis’ cuando quieren decir ‘subdesarrollo’

O lo que es lo mismo, por qué se empeñan los medios de comunicación en hablar de la coyuntura cuando es un problema de estructura. Quizá sea un defecto de perspectiva propia de la práctica periodística empeñada siempre en el presentismo y en el inmediatismo.

No lo digo yo, lo dice un informe de Cáritas Diocesana que advierte que el crecimiento económico no implica la reducción de las desigualdades. Por el contrario, pone de manifiesto que éste sirvió para abrir más brecha todavía entre ‘los de arriba’ y ‘los de abajo’.

Que sí, que la crisis —inventada o real— ha obligado a más ciudadanos del reino a trabajar en la vendimia francesa que en años anteriores como cuenta hoy un diario del país. Pero también no es menos cierto que esa imagen de los españolitos marchando en cuadrillas formadas, en muchas ocasiones, por familias completas, en plenos años sesenta, nos retrotrae a épocas pretéritas en las que Europa comenzaba en los Pirineos.

Como dice Cáritas en su informe, el número de pobres crece (que no se redujo en los tiempos de vacas gordas); ése es un buen indicador de subdesarrollo, como también lo es la deuda externa del país. También he leído hoy que el pago de los intereses de la misma sobrepasará el año que viene los gastos de retribución de los empleados públicos (que sí, que también, que podríamos tener algunos menos pero eso no resolverá el problema que, al fin y al cabo, es de redistribución de la riqueza), otro dato que reconoce que lo estructural sobrepasa lo coyuntural.

Más síntomas de subdesarrollo: el informe de Cáritas dice que la causa de la pobreza es el desempleo aunque considera más grave la precarización del trabajo, un proceso/tendencia en curso que también tuvo lugar durante los mejores años económicos del país.

Un proceso de subdesarrollo que, como bien apuntó el sociólgo José María Tortosa en su blog, también sufren los países del viejo continente. Sin ir más lejos, la propia Alemania, la que marca la referencia en la popular ‘prima de riesgo’, es un ejemplo de precarización del trabajo. Una privilegiada situación que es un espejismo: el mercado interior lo tiene hecho unos zorros; al comercio exterior, el que le está sacando las castañas del fuego a Merkel, le quedan dos telediarios de buena salud como sus socios europeos no se repongan (y no parece que lo vayan a hacer).

(El cuadro que reproduzco más arriba ha sido elaborado por Cáritas Diocesana)

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