“Tenemos 20 años para cambiar el modelo político, social y económico, haciéndolo sostenible”

J_Lozano_SudafricaJorge Lozano Mendoza es Doctor en Biología y Profesor de zoología y ecología en las universidades Complutense y Autónoma de Madrid. Investigador en activo, estudio la influencia humana (caza, infraestructuras, etc) sobre la conservación de carnívoros como el gato montés, el estrés en poblaciones de mamíferos, y los efectos del uso del fuego sobre la biodiversidad y el paisaje. Lozano coordina también la identificación de las áreas importantes para mamíferos en España. Además es miembro de la mesa de Equo Madrid

 Pregunta: Cuestiones como poner remedio al cambio climático o el calentamiento global, ¿son ahora menos urgentes que crear el ‘banco malo’ a toda costa?

 R: No, no son menos urgentes, todo lo contrario. Cuanto más tiempo pase peor, porque menos eficaces serán las medidas de sostenibilidad que se adopten, y más posibilidades habrá de que se produzca un colapso del sistema global, con nefastas consecuencias para todos. El corto plazo nos ciega, acuciados por la crisis actual, y no nos damos cuenta de que estamos en la antesala de una crisis mucho mayor aún, a escala planetaria. Lo que hay que hacer es tomar medidas que nos saquen de esta crisis, pero al mismo tiempo ayuden a evitar la gran crisis global que se avecina. Cuanto antes lo hagamos, mayor posibilidad de éxito y mejor futuro para todos.

 P: ¿Sería lícito pedirle a nuestros gobernantes la creación de un ‘planeta malo’ que se quede con todos los problemas medioambientales? ¿Arreglaría los problemas que sufrimos?

R: La idea es ocurrente pero por desgracia imposible. Estaría bien exportar los problemas a Marte, suponiendo que no haya marcianos a los que fastidiemos, pero no es posible. Tenemos que acostumbrarnos a pensar que todos vamos en el mismo barco, y no podemos construir otro. Si este se va a pique, todos nos ahogamos. Y todo lo que hacemos repercute en la madera del casco. Hay que ordenar y planificar mejor nuestras actividades para poder vivir todos lo mejor posible sin carcomer la madera que nos mantiene a salvo.

P: Usted hablará en la jornada ‘Crisis ecológica y alternativa sostenible’ de los límites medioambientales del planeta, ¿hemos sobrepasado ya la barrera? ¿Cuándo y cómo los efectos se harán más visibles para el ciudadano de cualquier punto del país?

R: La Comunidad Científica lo tiene claro: si, hemos sobrepasado los límites. La madera del casco de nuestro barco, del único que tenemos, empieza a resquebrajarse y a dejar pasar el agua. De los nueve límites establecidos por los científicos, medidos con precisión, hemos sobrepasado tres: el número de especies que se extinguen, la cantidad de nitrógeno que extraemos de la atmósfera y la concentración de dióxido de carbono en la misma. Otros límites están a punto de alcanzarse. O volvemos urgentemente más acá de los límites físicos del planeta, o nos hundiremos con el barco. Ya hay efectos visibles, pero según el famoso informe Meadows actualizado (Los límites del crecimiento. 30 años después), si no hacemos nada para remediarlo las consecuencias serían evidentes para todos en torno al año 2.025, es decir antes de mitad de siglo, en forma de pérdidas generalizadas de servicios y bienes de consumo por persona, disminución de alimentos, incremento de la contaminación y declive de la población humana a nivel mundial.

P: Un informe del CIS publicado durante el pasado año asegura que los españoles suspendemos en ‘conciencia ecológica’ ¿estás de acuerdo con esta afirmación?

R: Hay muchas encuestas y es difícil valorarlas. La población española ha mejorado mucho respecto al pasado reciente, pero comparado con otros países de nuestro entorno es claro que existe una diferencia importante. Desde luego la preocupación ambiental no se encuentra en los primeros puestos de las encuestas del CIS, en los programas de la mayoría de los partidos políticos el medio ambiente no es precisamente lo que más cuenta, el voto verde en España es todavía muy escaso, y el número de socios de ONG ambientales es claramente inferior al de otros países. Todo esto es un indicativo claro de que nos queda mucho por avanzar. Lo malo es que nos quedamos sin tiempo: tenemos 20 años máximo para cambiar el modelo político, social y económico, haciéndolo sostenible. Ya vamos justos.

P: ¿Considera que en este país conocemos la teoría pero no le damos importancia a la práctica?

R: Creo que en este país hay mucho desconocimiento, y mucha irresponsabilidad política y empresarial. Aunque no somos desde luego una excepción en esto. Pero la gente es inteligente y cuando está bien informada de lo que ocurre reacciona de forma adecuada. Un estudio demuestra que la gente sabe que el cambio climático es un problema, pero sin embargo no percibe su peligrosidad real o su urgencia. Y esto se debe a falta de información. La gente no sabe por ejemplo que la alteración del ciclo del nitrógeno es muy peligrosa, y de hecho es un límite que se ha sobrepasado más que el del cambio climático (o sea la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera). Pero este problema, o la inmensa gravedad de la destrucción masiva de especies y ecosistemas, no se divulgan suficientemente bien. Además, hay intereses económicos (urbanísticos, petroleros, etc, actuando también a nivel político) que envían mensajes que confunden a la gente, para proteger sus negocios de forma irresponsable. Pero cuando las personas saben de verdad lo que puede pasar, y cómo afectará a sus vidas y a las de sus seres queridos, siempre optan por la vía correcta.

P: En su opinión ¿existen los incentivos suficientes para que la población cambie sus hábitos y costumbres por otros más sostenibles?

R: No, todo lo contrario, por eso menciono la irresponsabilidad política y empresarial. Por ejemplo, las leyes dificultan muchísimo la instalación de paneles fotovoltaicos en las comunidades de vecinos, u otros dispositivos de energía renovable. Evidentemente, a las grandes compañías eléctricas no les interesa, y las leyes protegen de hecho su negocio. Esta connivencia de los gobiernos con los intereses de las grandes empresas es una inmoralidad, además de una irresponsabilidad ecológica (e incluso económica, desde el punto de vista de la economía nacional). Además, se subvencionan autopistas de peaje y multitud de cosas que agravan o dificultan el avance hacia la sostenibilidad, cuando se podría hacer lo contrario. Si se hace a tiempo, en realidad una sociedad sostenible es mejor para todos, y las ventajas respecto al actual modelo serían tan evidentes, también en cuanto a empleo, ocio y calidad de vida, que serían el mejor incentivo para la población.

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2 pensamientos en ““Tenemos 20 años para cambiar el modelo político, social y económico, haciéndolo sostenible”

  1. “Tenemos que acostumbrarnos a pensar que todos vamos en el mismo barco, y no podemos construir otro”. Excelente frase para ponernos las pilas y comenzar (o seguir) trabajando nuestra conciencia ecológica, Somos parte de la naturaleza y debemos volver a saber convivir con ella.

    • El cambio es lento. Cambiar nuestras pautas exige esfuerzo. Si, además, el poder político es un obstáculo en lugar de un catalizador para favorecer la transformación… en fin, te diría que paciencia pero como dice el entrevistado no nos quedan más de veinte años de plazo.

      Un saludo y gracias por participar. Espero verte más por aquí.

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