Participación con la mirada puesta en las elecciones europeas

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Cuando hablamos de participación en política existen diferentes formas de entenderla. Para muchos ésta se limita a depositar el voto en una urna. Para unos pocos se trata de un concepto más amplio que conlleva desde implicarse en las actividades de una asociación de vecinos hasta participar en procesos deliberativos para la toma de decisiones sobre asuntos que atañen a una comunidad. Los expertos dicen que la participación política es la acción colectiva, expresiva o instrumental, orientada a la definición del bien común.

En el mapa de la Unión Europea con el que comienzo esta entrada he organizado a los distintos países por colores. A cada uno le corresponde un intérvalo de puntuaciones en el factor participación política según las mediciones del Economist Intelligent Unit (EIU). Los más participativos están localizados en color verde y los menos están señalados en rojo. En medio, los tonos amarillos y anaranjados.

Implicación, intensidad e influencia son tres aspectos que definen la participación en política. Cualquier tipo de acción en este sentido puede ser valorada desde estos tres ejes de análisis. Por ejemplo, tomar parte en una manifestación tienen un grado de implicación e intensidad mayor que votar en unas elecciones aunque, posiblemente, cuente con menor capacidad de influir en la elección de un candidato que depositar el voto en una urna.

En la investigación sobre la democracia, la participación es un factor importante para definir índices cuantitativos que representen la experiencia democrática en un estado. Este es el caso del Índice de Democracia (DEM) del que ya hablé recientemente. Para sus creadores, el EIU, la participación es un factor formado por ocho indicadores, a saber:

  • La participación en elecciones políticas
  • La representación de minorias poblacionales en los procesos políticos
  • La proporción de mujeres en el Parlamento
  • La militancia de la población en partidos políticos y ONG
  • El interés de la población en política
  • El seguimiento de las noticias que aparecen en los medios de comunicación sobre política
  • La participación de la población en manifestaciones legales
  • La promoción por parte del poder político de la participación política entre la población
  • La tasa de alfabetización

Teniendo estos indicadores en cuenta, el factor denominado participación forma parte de un grupo de cinco que determinan el mencionado DEM. La pregunta que nos haríamos a continuación sería la siguiente: qué significa la participación en el marco de la Unión Europea (UE), qué valores alcanza en realación al resto de factores y qué comportamiento ha tenido en el periodo que dura el estudio (2006-2012). Eso si tomamos una perspectiva global para el conjunto de la UE aunque también es intersante conocer sus particularidades tomando como unidad de análisis la variable país.

Echando un vistazo general a los datos, podemos decir que la participación es la hermana pobre dentro del conjunto de factores analizados. Tanto en el año 2006 como en 2012, el factor participación es el que menores valores alcanza. La media para el conjunto de los 27 estados que forman la UE es de 64,6 puntos en 2012 y de 68,2 en 2006. Además, como muestran las cifras, se ha producido un retroceso en los registros referidos a la participación.
//docs.google.com/spreadsheets/d/1Z5rMUC6Rk1J6dDeh50trjdg880gR0XXqCXBhIrhG-pI/gviz/chartiframe?oid=1744758042//docs.google.com/spreadsheets/d/1Z5rMUC6Rk1J6dDeh50trjdg880gR0XXqCXBhIrhG-pI/gviz/chartiframe?oid=2045718814

Si comparamos el DEM con el valor medio que alcanza la participación en el año 2006, vemos que este factor se encuentra a una distancia (aritmética) de 13,41 puntos. En el año 2012 esa diferencia es mayor: 14,71 puntos. Es cierto que este indicador es sensible al deterioro generalizado de todos los factores y castiga a los países que han demostrado una mejoría en este factor o han conseguido no empeorarlos. En el primer grupo encontramos a países como Eslovenia (+5,5), Italia (+5,6), Portugal (+5,6) y Reino Unido (+11,1).

Los estados que consiguen no empeorar la situación con respecto a 2006 son España, Austria, Dinamarca, Estonia, Francia, Grecia y Polonia. El resto de países pierden puntos siendo el caso más llamativo el de Rumanía que en 2012 ve mermado este factor en 16,7 puntos. Suecia, que en 2006 marcaba 100 puntos en este apartado, vio reducidó el índice de participación en 5,6 puntos en las mediciones de 2012.

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En el siguiente gráfico podemos ver en colores y tamaños de las superficies de la retícula el panorama en el año 2012 de la participación política en la UE, según los datos de la tabla arriba expuesta. Pasando el ratón por encima de las casillas el gráfico informa sobre el país y el índice del factor participación elaborado por la UIE.
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Sheet 3

 

Las causas de esta situación son múltiples. La crisis económica ha afectado a indicadores que necesitan importantes inversiones por parte de los gobiernos, ahora más pendientes de paliar los efectos de la desigualdad económica a través de parches y de jalear la mejoría cuantitativa de algunas magnitudes económicas que de promover aspectos como la integración, el empoderamiento de la ciudadanía o los procesos de democracia participativa.

Existe interrelación entre los factores que componen el DEM. Los procesos electorales, las libertades civiles, la cultura política y el funcionamiento del gobierno influyen sobre la participación. Parece evidente que un empeoramiento en el funcionamiento del gobierno puede llevar al desencanto y a la desmotivación y, por tanto, a la abstención en unos comicios. Un recorte de las libertades civiles hace más difícil participar en manifestaciones como también lo es hacer de éstas un hecho excepcional o que el gobierno de turno las considere abiertamente molestas.

Finalmente, puede ser interesante revisar la composición de este índice desde la perspectiva de la participación. En esta entrada avancé que Jesús de Miguel y Santiago Martínez-Dordella exponen en un artículo la idoneidad de realizar dicha tarea. Los expertos proponen un sistema de ponderaciones que otorguen diferente peso a los factores en juego y que represente con mayor exactitud la realidad.

Es posible que este esfuerzo no sea suficiente. El índice define un modelo democrático muy concreto, el liberal-representantivo, y deja fuera de la medición indicadores que, en el caso de la participación, puede resultar interesantes y generar otra visión de la democracia. Este tema será objeto de otra entrega.

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La Union Europea y sus democracias

c-8_curs_drets_socials-cartell-esQue la Unión Europea es un supraorganismo todavía por definir y que está compuesto por una pasta heterogenea y resistente a la homegeneidad es algo que sabemos bien. Un buen ejemplo lo tenemos cuando en los medios de comunicación y los políticos hablan de las ‘Europas’ de dos, de tres, y de hasta de cuatro velocidades cuando se habla de economía. Todos somos europeos pero algunos más que otros.

¿Y en lo democrático? Pues más de lo mismo aunque no se haga tanto hincapié en los medios de comuncación como en el caso de la economía. De la misma manera que se puede hacer un ranking ordenando países de mayor a menor PIB, tasas de desempleo o la prima de riesgo, también se puede establecer una clasificación según las características de su sistema político, en el que la democracia sería el ideal a seguir y el estado autoritario y totalitario el modelo del que alejarse.

Partamos de la base que poner un número a nuestra experiencia democrática es discutible aunque, al menos, sirve para hacernos una idea de cómo están las cosas si realizamos un acto de fe y creemos que todo en esta vida es medible. Y lo mejor: podemos compararnos unos con otros —el primer paso para conocer, dicen— pero también para jerarquizar en torno a un ideal, ideológico, de lo que es una buena democracia.

Esto es lo que han hecho los investigadores británicos del Economist Intelligence Unit (EIU). Han elaborado un índice de democracia (DEM) sobre la base de sesenta indicadores agrupados en cinco factores, a saber: (1) proceso electoral; (2) funcionamiento del gobierno; (3) participación política; (4) cultura política democrática; y (5) libertades civiles.

La escala que sirve para situar a cada país en una escala numérica varía desde el valor 0 al 100, de tal forma que los países se clasifican en democracias completas (80-100); democracias en transición (60-79); regímenes mixtos (40-59); y regímenes autoritarios y totalitarios (0-39).

La crisis económica ha deteriorado la democracia, es un hecho constatable tomando como base esta investigación. Los 167 países arrojaron como índice medio en el año 2006, momento en el que nació el DEM, 55,2 puntos. En 2011 éste se vio reducido hasta los 54,9. No parece un gran retroceso pero ahí está el dato, sobre todo, porque la crisis sigue enquistada en buena parte del planeta.

Los sociólogos Jesús de Miguel y Santiago Martínez-Dordella recuerdan que durante los años 30 del siglo pasado, en el transcurso de la Gran Depresión, se pasó de 21 democracias en el mundo a 9. La crisis actual, o la Gran Recesión, no está teniendo el mismo efecto devastador pero si que existen muestras empíricas de que calidad democrática sí se está perdiendo.

Los datos referentes a los países de la Unión Europea arrojan, lógicamente, otras cifras. El índice promedio en 2011 es de 79,1 puntos y de 79,4 al año siguiente. Son cifras considerablemente más altas que las consideradas a escala planetaria pero inferiores a las alcanzadas en el año 2006 cuando las puntuaciones medias de los países de la UE estaban situadas en 81,67 puntos.

Según los datos aportados por la EIU y referidos al año 2012, la realidad democrática de la UE se puede entender de una manera sencilla estableciendo cuatro tramos distintos.

  • En el primero estarían situados los países que cuentan con una puntuación entre 90 y 100. Aquí tenemos a Suecia (97,3), Dinamarca (95,2), Finlandia (90,6) y Países Bajos (89,9).
  • En el segundo tramo (80-89 puntos), se encuentran Luxemburgo (88,8), Austria (86,2), Irlanda (85,2), Alemania (83,4), Malta (82,8), Reino Unido (82,1), República Checa (81,9), Bélgica (80,5) y España (80,2).
  • El tercer tramo agruparía a los países con puntuaciones medias entre 70 y 79. Aquí se ubican Portugal (79,2), Francia (78,8), Italia (77,4), Grecia (76,5), Estonia (76,1), Eslovaquia (73,5), Chipre (72,9), Lituania (72,4), Polonia (71,2) y Letonia (70,5).
  • Finalmente, en el furgón de cola, los países con una puntuación entre 60 y 69. Aquí se hallan Hungría (69,6), Croacia (69,3), Bulgaria (67,2) y Rumanía (65,4).

Los dos primdemocracy_indexeros grupos formarían parte de las denominadas democracias completas y estaría compuesto por países con una tradición del bienestar muy definida. Los países del grupo cabecero corresponderían al modelo nórdico del Estado de Bienestar y los del segundo a los denominados continental y liberal. España, dentro del modelo de bienestar mediterráneo forma la avanzadilla del modelo también conocido como solidario.

El tercer grupo estaría formado por países que responden al modelo de bienestar mediterráneo más una Francia que no llega a la altura de otras democracias en cuestiones tales como el funcionamiento del gobierno (71,4 puntos), la participación en la política de la ciudadanía (66,7) o la cultura política (75,0) si lo comparamos con un país como Alemania que en los mismos factores puntua 82,1 – 66,7 – 81,3 respectivamente.

Destacar que en el año 2006, estos países formaban parte del grupo de democracias plenas y que, posiblemente por efecto de la crisis hayan visto perder calidad democrática en mayor medida que países como España. Completan este grupo las tres repúblicas bálticas.

El cuarto grupo está copado por países del Este, con democracias claramente en transición y a las que la coyuntura no les está haciendo ningún favor para mejorar sus indicadores.

Si bien, como hemos dicho antes, la democracia está tocada pero no parece peligrar, al menos en la Unión Europea, la tendencia es que ésta está deteriorandose de forma progresiva aunque la sensación no sea esa precisamente. Los datos del informe de la EIU apenas reflejan una variación negativa en el factor procesos electorales y pluralidad, prácticamente votamos todos los años para algo y el sufragio es universal, pero no se puede decir lo mismo en el factor libertades civiles. Pero esto será tema para otra entrada.