Participar, influir y la mercantilización de la vida

media markt

Empiezo con una pregunta: ¿participar es influir en la esfera política? Veamos pues. Leo en un artículo que los consumidores hacemos política al adquirir bienes y servicios, de tal forma que ciertos grupos de compradores actuando de forma conjunta conformarían una consumocracia. Como ejemplo de este fenómeno habla de actividades tales como el boycott y el buycott.

El primero, el boycott (o boicot), es ampliamente conocido: dejamos de comprar algo porque ese bien es producido por una empresa que contraviene algún valor social que defiende el consumidor que realiza dicha práctica. O, para que nos entendamos todos, que dicha mercantil resida en un territorio cuya élite política ha hecho enfadar a otra con la que mantiene un conflicto, como en el caso del boicot a los productos catalanes.

El buycott es, precisamente, lo contrario. Compramos un bien o servicio porque defiende o promueve un valor que nos resulta interesante y que compartimos con el productor ya sea porque nos lo cuentan en un mensaje publicitario o llega al consumidor a través de alquien que le influye. Un buen ejemplo lo constituye la actividad conocida como comercio justo, que, a pesar de la crisis, goza de muy buena salud.

Algunas empresas prefieren no enfadar a sus clientes, o potenciales clientes, para no arriesgarse a sufrir un boycott o tirar a la basura los miles de millones que cuesta crear una imagen positiva de marca. Para ello evitan que se les asocie con conductas socialmente reprobables como, por ejemplo, que un jugador de fútbol le dé un mordisco a otro, o que un programa de televisión entreviste a cambio de dinero al familiar de un imputado en caso de asesinato.

Participar en política es una acción expresiva o instrumental que tiene como objetivo la definición colectiva del bien común. Influir es el producto de la relación de poder que ejerce una parte sobre otra. Participar e influir son conceptos complementarios y no significan lo mismo. Para definir el bien común es necesaria la influencia pero actuar a través del mercado para cambiar las cosas en política no parece el camino más efectivo para el común de los mortales.

Sin embargo los mercados tienen la capacidad de influir sobre los gobiernos y lo hacen de forma habitual. En España, por ejemplo, tenemos la reforma constitucional para hacer constar en la Carta Magna el principio de estabilidad presupuestaria. También tenemos constancia de una situación análoga en lo que el colectivo de los técnicos de Hacienda no ha dudado en calificar como un regalo de los contribuyentes a los bancos de 6.000 millones de euros por mor de la reciente reforma fiscal.

No obstante, el estado sí que utiliza su capacidad para influir para que los contribuyentes hagan política al más puro estilo consumerista. En el siguiente spot publicitario la Agencia Tributaria apela al poder de los consumidores para salvar el depauperado e incompleto estado de bienestar que todavía le queda a españoles y españolas.

Y todavía no nos hemos puesto serios de verdad. En Australia y Nueva Zelanda limitan a los señores y señoras con problemas de sobrepeso, siempre y cuando sean extranjeros, la estancia en dichos territorios. En este caso, consumir demasiada comida puede minar la economía del estado, según dicen en el video que está aquí abajo.

Dicen que la desigualdad —medida en términos del índice de Gini— en este país se ha incrementado en los últimos años. ¿Soluciones? la educación que, por cierto, puede convertirse en un nuevo nicho de consumo si el actual gobierno finalmente acuerda acabar con la financiación de los estudios universitarios con becas para abrir la participación bancaria en estos menesteres a través de la vía crediticia.

Sanidad, pensiones, educación …, de ciudadanos con derechos a consumidores con capacidad de influir como eufemismo de la participación política. Como diría el del anuncio: yo no soy tonto. Ya les vale.

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Participación con la mirada puesta en las elecciones europeas

mapa_puntuacion_participacion_ue_2012

Cuando hablamos de participación en política existen diferentes formas de entenderla. Para muchos ésta se limita a depositar el voto en una urna. Para unos pocos se trata de un concepto más amplio que conlleva desde implicarse en las actividades de una asociación de vecinos hasta participar en procesos deliberativos para la toma de decisiones sobre asuntos que atañen a una comunidad. Los expertos dicen que la participación política es la acción colectiva, expresiva o instrumental, orientada a la definición del bien común.

En el mapa de la Unión Europea con el que comienzo esta entrada he organizado a los distintos países por colores. A cada uno le corresponde un intérvalo de puntuaciones en el factor participación política según las mediciones del Economist Intelligent Unit (EIU). Los más participativos están localizados en color verde y los menos están señalados en rojo. En medio, los tonos amarillos y anaranjados.

Implicación, intensidad e influencia son tres aspectos que definen la participación en política. Cualquier tipo de acción en este sentido puede ser valorada desde estos tres ejes de análisis. Por ejemplo, tomar parte en una manifestación tienen un grado de implicación e intensidad mayor que votar en unas elecciones aunque, posiblemente, cuente con menor capacidad de influir en la elección de un candidato que depositar el voto en una urna.

En la investigación sobre la democracia, la participación es un factor importante para definir índices cuantitativos que representen la experiencia democrática en un estado. Este es el caso del Índice de Democracia (DEM) del que ya hablé recientemente. Para sus creadores, el EIU, la participación es un factor formado por ocho indicadores, a saber:

  • La participación en elecciones políticas
  • La representación de minorias poblacionales en los procesos políticos
  • La proporción de mujeres en el Parlamento
  • La militancia de la población en partidos políticos y ONG
  • El interés de la población en política
  • El seguimiento de las noticias que aparecen en los medios de comunicación sobre política
  • La participación de la población en manifestaciones legales
  • La promoción por parte del poder político de la participación política entre la población
  • La tasa de alfabetización

Teniendo estos indicadores en cuenta, el factor denominado participación forma parte de un grupo de cinco que determinan el mencionado DEM. La pregunta que nos haríamos a continuación sería la siguiente: qué significa la participación en el marco de la Unión Europea (UE), qué valores alcanza en realación al resto de factores y qué comportamiento ha tenido en el periodo que dura el estudio (2006-2012). Eso si tomamos una perspectiva global para el conjunto de la UE aunque también es intersante conocer sus particularidades tomando como unidad de análisis la variable país.

Echando un vistazo general a los datos, podemos decir que la participación es la hermana pobre dentro del conjunto de factores analizados. Tanto en el año 2006 como en 2012, el factor participación es el que menores valores alcanza. La media para el conjunto de los 27 estados que forman la UE es de 64,6 puntos en 2012 y de 68,2 en 2006. Además, como muestran las cifras, se ha producido un retroceso en los registros referidos a la participación.
//docs.google.com/spreadsheets/d/1Z5rMUC6Rk1J6dDeh50trjdg880gR0XXqCXBhIrhG-pI/gviz/chartiframe?oid=1744758042//docs.google.com/spreadsheets/d/1Z5rMUC6Rk1J6dDeh50trjdg880gR0XXqCXBhIrhG-pI/gviz/chartiframe?oid=2045718814

Si comparamos el DEM con el valor medio que alcanza la participación en el año 2006, vemos que este factor se encuentra a una distancia (aritmética) de 13,41 puntos. En el año 2012 esa diferencia es mayor: 14,71 puntos. Es cierto que este indicador es sensible al deterioro generalizado de todos los factores y castiga a los países que han demostrado una mejoría en este factor o han conseguido no empeorarlos. En el primer grupo encontramos a países como Eslovenia (+5,5), Italia (+5,6), Portugal (+5,6) y Reino Unido (+11,1).

Los estados que consiguen no empeorar la situación con respecto a 2006 son España, Austria, Dinamarca, Estonia, Francia, Grecia y Polonia. El resto de países pierden puntos siendo el caso más llamativo el de Rumanía que en 2012 ve mermado este factor en 16,7 puntos. Suecia, que en 2006 marcaba 100 puntos en este apartado, vio reducidó el índice de participación en 5,6 puntos en las mediciones de 2012.

//docs.google.com/spreadsheets/d/1Z5rMUC6Rk1J6dDeh50trjdg880gR0XXqCXBhIrhG-pI/gviz/chartiframe?oid=1284114146
En el siguiente gráfico podemos ver en colores y tamaños de las superficies de la retícula el panorama en el año 2012 de la participación política en la UE, según los datos de la tabla arriba expuesta. Pasando el ratón por encima de las casillas el gráfico informa sobre el país y el índice del factor participación elaborado por la UIE.
http://public.tableausoftware.com/javascripts/api/viz_v1.js

Sheet 3

 

Las causas de esta situación son múltiples. La crisis económica ha afectado a indicadores que necesitan importantes inversiones por parte de los gobiernos, ahora más pendientes de paliar los efectos de la desigualdad económica a través de parches y de jalear la mejoría cuantitativa de algunas magnitudes económicas que de promover aspectos como la integración, el empoderamiento de la ciudadanía o los procesos de democracia participativa.

Existe interrelación entre los factores que componen el DEM. Los procesos electorales, las libertades civiles, la cultura política y el funcionamiento del gobierno influyen sobre la participación. Parece evidente que un empeoramiento en el funcionamiento del gobierno puede llevar al desencanto y a la desmotivación y, por tanto, a la abstención en unos comicios. Un recorte de las libertades civiles hace más difícil participar en manifestaciones como también lo es hacer de éstas un hecho excepcional o que el gobierno de turno las considere abiertamente molestas.

Finalmente, puede ser interesante revisar la composición de este índice desde la perspectiva de la participación. En esta entrada avancé que Jesús de Miguel y Santiago Martínez-Dordella exponen en un artículo la idoneidad de realizar dicha tarea. Los expertos proponen un sistema de ponderaciones que otorguen diferente peso a los factores en juego y que represente con mayor exactitud la realidad.

Es posible que este esfuerzo no sea suficiente. El índice define un modelo democrático muy concreto, el liberal-representantivo, y deja fuera de la medición indicadores que, en el caso de la participación, puede resultar interesantes y generar otra visión de la democracia. Este tema será objeto de otra entrega.